Sólo en Alemania se tiran al año cinco millones de toneladas de plásticos. Investigadores alemanes han descubierto la forma de transformar esos desperdicios en el más valioso de todos los oros: el negro. Polvo eres y en polvo te convertirás. Y aunque no se trate de polvo sino de crudo, ¿por qué no poder devolverle después de muerto su forma inicial? Con este principio tan bíblico, científicos alemanes de la Escuela Superior Gießen-Friedberg se encontraron casi por casualidad, como efecto secundario de una de sus investigaciones, con la manera de restituir los residuos plásticos a su estado elemental, es decir, el del petróleo, y obtener así crudo de alta calidad. Inicialmente, los científicos de Gießen-Friedberg se dedicaban a investigar la forma de lograr petróleo a partir de grasa animal. Ahora buscan patrocinadores que quieran financiar su nuevo proyecto: convertir en crudo el plástico que se tira a la basura. Con ayuda de unos catalizadores los científicos logran romper, en el lugar preciso y a unos 350-400 grados de temperatura, las cadenas de carbono que forman el plástico. La pérdida de material en el proceso es prácticamente nula: de 1.000 kg de residuos se obtienen unos 1.000 litros de crudo. Hasta el momento en las pruebas de laboratorio la conversión se ha llevado a cabo con éxito. "El petróleo que resulta de los desechos plásticos tiene la calidad del diesel y la viscosidad de la gasolina", dijo a DW-WORLD Astrid Fiedler, una de las ingenieras que participan en las investigaciones. Este crudo generado puede ser utilizado como cualquier otro. "El líquido que obtenemos tiene las mismas cualidades que el petróleo de primer uso. Utilizado como combustible, las emisiones a la atmósfera no se diferencian de las de otra gasolina, pero protegen el medio ambiente en el sentido de que se trata de un reciclaje", comentó Fiedler.
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